El cerdo de mar es una especie que pocas personas conocen de su existencia, es por ello que en el siguiente artículo podras apreciar todo lo referente a esta extraña especie, además podrás conocer muchos datos curiosos que seguramente no sabías sobre ellos.

Hábitat 

Si antes hemos mencionado que se trata de un animal extremadamente raro, no nos referimos a su número. Este animal habita en todos los océanos del mundo. Sin embargo, para poder ver un ejemplar tendremos que adentrarnos en aguas profundas, concretamente entre 3 000 y 5 000 metros de profundidad.

El cerdo de mar es especialmente abundante en llanuras abisales del océano Atlántico, Pacífico e Índico. Su presencia también está relacionada con lo que ocurre en la superficie, ya que cuando las condiciones en la superficie son adversas, la población del cerdo de mar aumenta.

La razón es simple: si las condiciones son adversas, el ratio de mortalidad de los animales que viven a poca profundidad aumenta, con lo que el alimento que llega al fondo oceánico es mayor

Características

El cerdo de mar es un animal marino que vive mayormente en la profundidad del mar, miden por lo general entre 5 y 20 cm de largo, las antenas que se pueden apreciar claramente justo arriba de la cabeza son los pies del cerdo de mar, los mismos permiten que nade en lo profundo del mar, y lo que puedes ver que parecen patas, son en realidad pies que utilizan para acercar la comida hacia ellos. En realidad al observar la foto no te podrías imaginar que en realidad la antena no son antenas y las patas no son patas, y es que en realidad esta extraña especie te dejará sorprendido con muchas cosas más.

Alimentación

El cerdo de mar para alimentarse suele tomar un plato de combinado de partículas orgánicas procedentes de la descomposición de restos vegetales y animales que han caído desde las aguas superficiales; para ello tamizan las arenas del fondo con unos tentáculos que tienen en la boca.

En ocasiones, cuando llega al fondo alimento en abundancia, como puede ser algún cadáver de ballena, suelen acudir atraídos y pueden darse situaciones de más de cien cerdos de mar dándose un gran festín en el mismo sitio al mismo tiempo.

Como todos los seres vivos, sin alimento la población de cerdos de mar disminuye, pero hay que tener en cuenta que debido a sus gustos alimenticios y a su capacidad de detectar alimento fresco, cuando hay un temporal en la superficie días después su población crece de manera notable. Esto ocurre porque cuando hay un temporal, se produce un número de muertes en los animales que viven a poca profundidad, mayor a la media normal, con lo que hay un mayor número de cadáveres que llegan al fondo, y por tanto, más alimento para estos animales raros de mar y el resto de seres vivos que también se alimentan de restos de animales, por lo que como dice un dicho popular: “No hay mal que por bien no venga”.

Curiosidades

1. Su nombre, “cerdo de mar”, viene por su color rosado, y sus piernas gruesas, lo que hace pensar en un cerdo rosado.

2. El “cerdo de mar”, se alimenta extrayendo partículas orgánicas del barro marino, para eso se vale del olfato para encontrar sus fuentes de alimento favorito, entre las que se hallan los cadáveres de ballenas.

3. Viven en la parte más profunda del océano. Se encuentran en las profundidades abismales de los océanos de todo el mundo, a unos 5 kilómetros bajo la superficie del mar. De ahí que resulte imposible de verlos personalmente.

4. Ellos caminan por el fondo marino. Poseen de cinco a siete pares de patas. Estas “patas”, se accionan hidráulicamente mediante apéndices que pueden ser inflados y desinflados para moverse, los cuales llevan en la parte de arriba, que parecen antenas.

5. Los apéndices de arriba no son antenas, son también patas. Aunque parecen antenas, las estructuras en la parte superior de la cabeza del cerdo de mar son en realidad patas. Estas papilas superiores están modificadas como patas tubulares, como en los animales las “patas para caminar”. Ellas pueden ayudar a impulsar al cerdo del mar a lo largo del océano, o pueden tener una función sensorial, lo que les ayuda a detectar el rastro químico de una sabrosa comida.